El acto de comer es una pausa sagrada en el ajetreo moderno. En lugar de comer automáticamente, proponemos el mindful eating: disfrutar cada textura y cada sabor. Redescubrir el gusto natural de los alimentos sin saturarlos de aditivos o exceso de sodio es un viaje sensorial fascinante.
Pequeños ajustes en la cocina tradicional —como marinar con cítricos y hierbas frescas en lugar de salsas industriales— pueden elevar la experiencia gastronómica. No es necesario renunciar a nuestras raíces; un sancocho lleno de verduras y con porciones moderadas sigue siendo un abrazo para el alma y un aliado para tu bienestar.